Materiales y soldabilidad

Materiales y soldabilidad

Acero al carbono, inoxidable, aluminio, fundición, cobre, titanio: cómo se comportan y con qué se sueldan.

Cada material tiene un problema dominante, y el procedimiento se construye alrededor de él. Inoxidable: el calor, porque conduce mal y se dilata más — y la sensibilización si pasa demasiado tiempo en el intervalo equivocado. Aluminio: la capa de óxido, que funde a tres veces la temperatura del metal de debajo. Fundición: el carbono, diez veces el de un acero soldable. Uniones disímiles: la dilución, porque el cordón es una tercera aleación hecha de los dos metales base más el aporte.

Saber cuál es el problema es la mayor parte del trabajo. El resto —aporte, gas, precalentamiento— se deduce de él, y donde hace falta un número lo da la calculadora correspondiente.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el inoxidable se suelda con un aporte que no es igual?

Porque el 308L sobre 304 deja unos pocos por ciento de ferrita delta en el depósito, y esa ferrita es lo que evita la fisuración por solidificación. Un cordón perfectamente igual, totalmente austenítico, fisuraría más y no menos.

¿Se puede soldar aluminio con una MIG normal?

Con dificultad. Necesitas argón puro, rodillo en U, sirga de PTFE y una antorcha muy corta — y aun así el hilo blando se pandea. Para algo más que trabajo ocasional, la respuesta real es una pistola de bobina o una push-pull. El TIG en aluminio necesita además salida en alterna.

¿Merece la pena soldar fundición?

Muchas veces sí, con electrodos de níquel, poca intensidad, tramos cortos y martilleo. Lo que una reparación en frío no da es una unión mecanizable: la zona afectada sale más dura que la herramienta. Para eso hace falta la vía completa de precalentar y enfriar despacio, que pide horno.