Elección del electrodo de wolframio

Qué wolframio, con qué diámetro, afilado a qué ángulo — y con qué tobera y qué caudal de gas.

Elegir el tipo

Los de lantano (azul o dorado) y los de cerio (gris) valen para casi todo: ceban con facilidad, funcionan en continua y en alterna y aguantan la punta. El wolframio puro (verde) es la opción tradicional para aluminio en alterna, donde forma la bola en la punta que el proceso quiere.

Los toriados —los rojos— quedan fuera del cálculo a propósito. El torio es ligeramente radiactivo y el problema es el polvo de afilado, no el electrodo en sí. Los de lantano los sustituyen sin perder prestaciones de arco, así que no queda motivo para comprarlos.

El afilado

Afila en el sentido del eje, nunca en cruz: las marcas del afilado guían el arco, y las marcas transversales lo hacen bailar. Una punta fina, de unos 20–30°, concentra el arco para material fino y poca intensidad; una más roma, de 45–60°, aguanta más intensidad y dura más en espesores mayores. En alterna la punta se redondea sola, así que el ángulo importa menos.

El diámetro sigue a la intensidad, con margen en alterna porque allí el electrodo se calienta más. Un wolframio demasiado grueso a poca intensidad da un arco que se pasea por la punta; uno demasiado fino a mucha intensidad acaba dentro del baño, y entonces el cordón hay que amolarlo.

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