Soldadura TIG: arco, wolframio y aporte

Proceso 141, GTAW en la numeración americana. Un electrodo de wolframio que no se consume, una protección inerte y una varilla que se añade a mano: el proceso más lento del taller y el que da los cordones más limpios.

Por qué es distinto

En todos los demás procesos de arco el electrodo es también el aporte, así que calor y deposición van juntos: más metal significa más calor, quieras o no. El TIG los separa. El arco pone el calor, la varilla pone el metal, y tú decides cuánto de cada cosa. Esa es la razón de ser del proceso, y por eso se queda con la chapa fina, las pasadas de raíz y todo lo que se va a ver.

Polaridad y tipo de corriente

DC− para acero, inoxidable, titanio y cobre: el electrodo se mantiene relativamente frío y el calor va a la pieza, así que la penetración es buena y el wolframio dura.

Alterna para aluminio y magnesio, por el decapado descrito arriba. Los inverter modernos permiten ajustar el balance —más tiempo en negativo para penetrar, más en positivo para limpiar— y la frecuencia, que estrecha o ensancha el cono del arco.

DC+ prácticamente no se usa: mete el calor en el electrodo y lo funde.

Wolframio y afilado

El de lantano (azul) sirve para casi todo, en continua y en alterna. El wolframio puro (verde) es la elección tradicional en alterna y forma la bola que ese modo aprovecha. Los toriados rojos conviene evitarlos: el polvo de afilado es ligeramente radiactivo y los de lantano igualan sus prestaciones. Diámetro y ángulo salen de la intensidad — la calculadora de wolframio da los dos, más la tobera y el caudal.

Afila en el sentido del eje. Las marcas del afilado guían el arco, así que las marcas transversales lo hacen bailar y no hay técnica que lo arregle.

Gas y purga

Argón, 6 a 12 l/min, con un postgas suficiente para proteger el wolframio y el baño mientras enfría — una regla aproximada es un segundo por cada 10 A. El argón con un 2 a 5 % de hidrógeno se usa en inoxidable austenítico para subir el calor y dejar la superficie más limpia, y en nada más.

En tubo de inoxidable y de titanio, el reverso de la raíz necesita su propia protección: una raíz oxidada sale gris y quebradiza y es chatarra. El titanio no perdona aquí: cualquier tono pajizo o violeta significa que la protección fue insuficiente.

La técnica

Longitud de arco parecida al diámetro del electrodo: los arcos largos desperdician calor y ensanchan el cordón. La antorcha se inclina unos 15° en el sentido del avance; la varilla entra con poco ángulo por delante, se moja en el borde de ataque del baño y se retira, sin tocar nunca el wolframio. Tocar el wolframio significa parar y reafilar: la contaminación no se quema sola y deja inclusiones de wolframio en el cordón.

En inoxidable fino el enemigo es el calor, no la técnica. Puntea a menudo, usa respaldo de cobre cuando puedas y baja la intensidad según se calienta la chapa. Los ajustes prácticos están en cómo soldar chapa fina.

Lo que cuesta

Tiempo. El TIG deposita una fracción de lo que deposita el MIG/MAG, y en un trabajo presupuestado eso domina todo lo demás: mete los dos en el coste por metro y la diferencia salta a la vista. Que es justo el argumento para usar TIG donde se gana el jornal: la raíz, el cordón visible, el espesor fino y el material que no admite otra cosa.

Preguntas frecuentes

¿Por qué alterna para el aluminio?

Por la capa de óxido. La alúmina funde a unos 2050 °C y el metal que hay debajo a 660 °C, así que hay que romper esa piel antes de poder soldar nada. El semiciclo con el electrodo al positivo hace ese trabajo —el decapado catódico— mientras el semiciclo negativo mete el calor en la pieza. El mando de balance reparte el ciclo.

¿Por qué sale el cordón gris y mate?

Oxidación por poco gas o demasiada longitud libre de wolframio. En inoxidable un tono pajizo o azul claro es normal; gris y pulverulento significa que la protección falló. Revisa el caudal, el tiempo de postgas y cuánto sobresale el wolframio de la tobera — y en tubo, si hace falta purgar la raíz.

¿Hace falta pedal?

Para aprender no, pero cambia lo que puedes hacer. Poder bajar la intensidad según se calienta la chapa es lo que evita que los últimos 50 mm de un cordón en chapa fina se abran, y es como se rellena un cráter sin dejar una fisura dentro.

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