Calculadora de aporte térmico

El aporte térmico es lo que une tus ajustes con la metalurgia: de él dependen la velocidad de enfriamiento, la estructura del cordón y la necesidad de precalentar. Los procedimientos lo limitan por los dos extremos.

En electrodo revestido suele ser 80–250 mm/min
Opcional — para calcular el tiempo

La fórmula

Q = k · (U · I · 60) / (v · 1000), donde U es la tensión de arco en voltios, I la intensidad en amperios, v la velocidad de avance en mm/min y k el rendimiento térmico del proceso.

Procesok
MMA (111)0,8
MIG/MAG (135)0,8
TIG (141)0,6
Arco sumergido (121)1,0

Los rendimientos son los de ISO/TR 18491 y EN 1011-1. Sin el coeficiente el resultado se llama energía de arco, no aporte térmico: en documentación no son intercambiables, y confundirlos es una forma habitual de que te devuelvan un WPS.

Dónde se usa el número

Sobre todo en tres sitios. En el cálculo del precalentamiento según EN 1011-2, donde más aporte significa menos precalentamiento. En el WPS, donde el rango cualificado de aporte térmico es una variable esencial. Y en cualquier discusión sobre resiliencia: en aceros de grano fino el límite superior existe porque la zona afectada pierde tenacidad mucho antes que el metal aportado.

Preguntas frecuentes

¿Por qué importa el aporte térmico?

Porque decide la velocidad de enfriamiento del cordón. Poca energía significa enfriamiento rápido, estructura dura y riesgo de fisuras; demasiada, grano grueso y poca resiliencia. Por eso los procedimientos lo limitan por arriba y por abajo, no solo por arriba.

¿Cómo mido la velocidad de avance?

Con un cronómetro. Cronometra un tramo conocido de cordón —200 mm va bien— y divide. La velocidad estimada a ojo suele fallar en decenas por ciento, y eso mueve el resultado más que ningún otro dato.

¿Qué tensión pongo si el equipo no la muestra?

En electrodo revestido puedes estimarla como U ≈ 20 + 0,04 · I. Es una aproximación: si el número va a un documento, la tensión se mide, no se estima.

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