Poros en el cordón: causas y cómo evitarlos

Gas que estaba disuelto en el baño y no salió antes de que el metal solidificara. El defecto más frecuente que existe, y aquel cuya causa se suele leer en la distribución de los agujeros.

Cuatro patrones característicos de poros en un cordón
La distribución de los poros señala la causa

Lee primero el patrón

Repartidos por todo el cordón. La protección es insuficiente en todas partes: caudal bajo, latiguillo con fuga, tobera atascada de proyecciones o corriente de aire en el banco. Es el caso más frecuente con diferencia.

Agrupados. Algo local en la superficie: una zona de pintura, aceite, imprimación u óxido que no se quitó. Los grupos siguen a la contaminación, así que aparecen donde estaba.

En fila a lo largo de la raíz. La separación en la raíz está metiendo aire desde el otro lado, o el respaldo está sucio. En tubo suele significar que la purga falló.

Vermiculares — poros alargados en forma de canal. Gas que escapa por un metal que ya está solidificando, normalmente porque el baño está demasiado frío o solidifica demasiado rápido. Suele venir acompañado de humedad en el consumible.

Las cinco fuentes

Gas de protección. Caudal, fugas, tobera atascada, viento. El umbral del viento es bajo: unos 2 m/s arrancan la protección, y eso es una corriente suave por una puerta abierta.

Humedad. En los electrodos básicos sobre todo, pero también en el hilo tubular y en una chapa fría con condensación. Los básicos piden resecado a 300–350 °C y luego termo.

Contaminación superficial. Pintura, imprimación, aceite, taladrina, óxido y —lo peor— galvanizado. El cinc hierve a 907 °C, muy por debajo de la temperatura del baño, así que se gasifica directamente dentro del cordón. Amola el recubrimiento 25 mm a cada lado de la unión.

Longitud de arco. Un arco largo arrastra aire por dentro de la protección, tanto en MMA como en MIG. Por eso los poros desaparecen a menudo en cuanto a un principiante se le dice simplemente que suelde más cerca.

Nitrógeno del aire. El producto final de todos los fallos anteriores: el nitrógeno es mucho más soluble en el acero líquido que en el sólido, así que sale de disolución al solidificar y no tiene por dónde escapar.

Cómo trabajarlo

Por orden de coste. Mira la superficie de la unión y límpiala en serio. Mira la tobera y el latiguillo. Pon un caudalímetro en la antorcha en lugar de fiarte del manorreductor. Apantalla el banco. Y solo entonces empieza a tocar ajustes — y si los consumibles han estado abiertos en un almacén húmedo, ocúpate de eso antes que de nada.

En aluminio las reglas son todavía más estrictas, porque el hidrógeno se disuelve con facilidad en el aluminio líquido y casi nada en el sólido: ver soldar aluminio.

Preguntas frecuentes

¿Subir el caudal de gas quita los poros?

Casi nunca, y muchas veces los empeora. Por encima de unos 20 l/min el chorro se vuelve turbulento y empieza a arrastrar aire. Si 12–16 l/min no bastan, el problema es una corriente de aire, una fuga, una tobera atascada o la superficie: no el caudalímetro.

¿Por qué solo hay poros al principio del cordón?

Porque todavía no había gas en el latiguillo, o no hay pregás ajustado. Purga la línea antes del primer cordón del día y comprueba el tiempo de pregás. La imagen inversa —poros solo al final— es un postgás demasiado corto, que deja el cráter enfriándose al aire.

¿Se pueden dejar poros?

Dentro de un límite, sí: los poros redondos son el defecto menos dañino que hay, e ISO 5817 admite un porcentaje del área proyectada en cada nivel de calidad. Qué porcentaje lo calcula la calculadora de aceptación.

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