Portones y cancelas
El portón es lo único del patio que se mueve todos los días. Por eso el error sale más caro: el tipo equivocado no se cambia sin mover los postes, y un motor corto de fuerza falla en su primer invierno.
Una corredera en sección
La hoja de una corredera no rueda por el suelo. Cuelga de dos carros de rodillos fijados a un cimiento junto al hueco y sobresale por detrás con una cola en voladizo que hace de contrapeso. En la entrada no hay carril, así que no hay nada que se atasque con nieve y gravilla, ni umbral que roce un coche bajo.

De ahí salen todas sus limitaciones. Necesita retranqueo libre a un lado; necesita cimiento bajo los carros — un marco común y no dos bloques sueltos, o los carros se desalinean; y necesita un poste de recepción con retenedores que recoja la hoja cerrada y descargue los rodillos.
Seis tipos de puerta

- Batientes — las más baratas, pero la hoja se queda con metro y medio de patio y en invierno topa con la nieve.
- Correderas autoportantes — el patio queda libre y la nieve no estorba, pero exigen retranqueo y cimiento.
- Seccionales — para garaje; necesitan dintel libre sobre el hueco para el paquete de paneles.
- Enrollables — el mínimo espacio, pero el hueco debe ser ligero: no es solución para una entrada de vehículos.
- Cancela peatonal — aparte o embebida en la hoja; lo segundo es más barato pero deja un umbral en medio.
Postes y cimientos
El poste de una puerta trabaja a tracción y a flexión, no a compresión. Una hoja maciza de 4×2 m son ocho metros cuadrados de vela, y una racha mete un momento serio en su cabeza. De ahí la profundidad de 1,2–1,5 m y la exigencia de bajar de la helada: si no, el poste sube durante el invierno y la hoja deja de cerrar.

Un pilar de ladrillo lleva un tubo dentro de todos modos, y las bisagras se sueldan a placas embebidas, no a la fábrica. Si la puerta va a ser automática, el cable al motor se deja pasado en su tubo desde el principio: abrir el patio después cuesta más que el propio motor.
Con qué se forra la hoja

El relleno se elige a juego con la valla: portón y valla se ven juntos y el desajuste salta a la vista. Pero también tiene su lado técnico: peso y superficie al viento. La chapa maciza y el panel sándwich son los que más exigen al motor y a los postes; las lamas y la reja dejan pasar el aire y pesan menos.
Con qué se abre

Tres cosas deciden el motor: el tipo de puerta, el ancho del poste y si hay corriente en la parcela. Las batientes sobre poste normal llevan pistón lineal; un poste ancho o de ladrillo pide brazo articulado; una solución del todo oculta significa motor enterrado, más caro y metido en agua. Las correderas necesitan motor con cremallera a lo largo de toda la viga.
El cierre manual se mantiene incluso con automatismo: pasador, cerradura y tope al suelo son lo que queda cuando se va la luz y mientras uno está fuera.
Qué viene después
El portón casi siempre se encarga junto con la valla: mismo relleno y mismo acabado, o los colores se separarán en un año. Plazos, acabado y anclajes están en cómo se encarga.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto espacio necesita una puerta corredera?
El ancho del hueco más un tercio aproximadamente: eso es lo que retrocede la hoja. Con un hueco de 4 m hacen falta unos 5,5 m de valla libre hacia un lado. Si no hay ese sitio, quedan las batientes, y en un patio estrecho las seccionales o enrollables.
¿Por qué una corredera cuesta más que una batiente?
Porque tiene lo que la batiente no: una viga portante en toda la longitud de la hoja con margen, dos carros de rodillos con su cimiento y un poste de recepción con retenedores. A cambio no ocupa patio y en invierno no hay que desenterrarla.
¿Qué motor elijo?
El motor se dimensiona por el peso y la longitud de la hoja, no por el precio. Uno flojo no va simplemente más despacio: muere en una temporada, porque cada ciclo va al límite. En un poste ancho o de ladrillo un pistón lineal no entra: allí toca brazo articulado o motor enterrado.
¿A qué profundidad van los postes?
1,2–1,5 m, bajo la cota de helada. El poste de una puerta no aguanta el peso de la hoja sino el tirón: el viento contra un forro macizo y el empujón al abrir. Por eso baja más que un poste de valla de la misma altura.
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